Gran Bretaña se sumó a los otros países europeos que han decidido tomar medidas para salvar a las instituciones financieras de la quiebra. El gobierno de Londres anunció que inyectará 62.000 millones de euros al mercado financiero, comprando acciones de los principales bancos del país. Estas firmas el jueves sufrieron fuertes caídas en la bolsa y las acciones registraron pérdidas de hasta un 40%, como en el caso del Royal Bank of Scotland.