El concierto se hizo esperar por más de cuatro décadas, pero finalmente llegó. El jueves por la noche, en el parque Hayarkón de Tel Aviv, un mar de gente se congregó para un momento histórico: el recital de Paul McCartney. El ex Beatle respondió a lo grande, con un show formidable. El músico presentó canciones del grupo con el que se hizo famoso y también de su carrera solista, y no se olvidó de intercalar palabras y frases en hebreo.
A las 8:20pm comenzó el show en el parque Hayarkón. Paul McCartney ingresó al escenario con su banda y el alarido del público aturdió al instante. “Shalom Tel Aviv”, dijo Paul. “Shaná Tová”. El concierto comenzó con la canción “Hello, Goodbye”, y el sueño tan ansiado por los israelíes de tener a un Beatle en el país comenzó a hacerse realidad a lo largo de casi dos horas y media.
En el público había gente de todas las edades. Sorpresivamente, hubo una multitud de jóvenes, que no se dejó asustar por el precio de las entradas -el ticket más barato costaba 500 shekels (casi 150 dólares) y los más caros 5.000 shekels-. Quienes asistieron al concierto, el que escribe incluido, han dicho que valió la pena hasta el último centavo abonado.
Según trascendió, Paul McCartney embolsó 15 millones de shekels por su concierto en Israel. Pero volvamos al show.
Cuando Paul comenzó a cantar sus primeras canciones dio la impresión de que había perdido algo de su voz, lo que fue sólo una impresión, ya que a medida que transcurrieron los temas, y las emociones del público, el “lindo” de los Beatles demostró no sólo que sus cualidades musicales continúan al máximo, sino que las ha incrementado aún más. Además de tocar con su tradicional bajo eléctrico, Paul también se animó a unos cuantos “solos” con la guitarra eléctrica. Sin dejar de mencionar sus conocidos talentos para el piano.
“Baby you can drive my car”, “Back to USSR”, “Get Back”, “Let it Be”, “Hey Jude”, “Yesterday”, “Sergeant Pepper”, “The long and winding road”, “The End” y “Something” –su tributo a George Harrison- fueron algunas de las canciones de los Beatles que interpretó, además de sus temas como solista. Cuando interpretó la canción que hizo para el film de James Bond, “Live and let die”, un espectáculto de fuegos artificiales hizo vibrar los corazones de los presentes.
El show quedó atrás, pero dejará un recuerdo inolvidable por siempre del día en que Paul McCartney conquistó Tel Aviv.
26/09/08
Patricio Abramzon
Infolive.tv