El Presidente de Estados Unidos, George Bush se rehusó a darle a Israel la luz verde para lanzar un ataque militar contra Irán e informó al saliente Primer Ministro Ehud Olmert que su posición no cambiaría en lo que queda de su mandato.  Bush le habría dicho esto a Olmert en mayo, cuando visitó Israel con motivo de las celebraciones por el 60° aniversario de la independencia del país. 


El periódico británico The Guardian reportó el viernes que las razones de la negativa de Bush, tenía que ver con la posibilidad de que Irán en su reacción inicie una ola de ataques contra blancos de Estados Unidos en diversas partes del mundo y el temor de que Israel pueda no tener éxito en destruir el programa nuclear de la República Islámica.  


De acuerdo al reporte, las plantas nucleares o relacionadas con actividades nucleares que operan en Irán se encuentran ubicadas en Isfahán, Arak, Ardkan, Karaj, Natanz, Anarak y Bushehr.  El uranio es extraído de Saghand y Yazd.   


El artículo plantea que incluso si Washington diera luz verde al ataque, Israel precisa del apoyo de EE.UU. para llevar a cabo una acción militar, ya que para empezar necesita cruzar el espacio aéreo de Irak, totalmente controlado por el ejército norteamericano. 


El 2 de junio, Israel realizó un ejercicio aéreo en el Mar Mediterráneo.  Decenas de aviones F-15 y F-16 participaron del ensayo, así como aviones de recarga de combustible.  La cantidad de jets empleados y el alcance del ejercicio fue de un tamaño tal que Israel se aseguró que el resto del mundo tomara nota del mismo.  Asimismo, la distancia a la que se realizó es la misma que desde Israel a la planta de Natanz. 


Pocos días después, el vice-premier israelí, Shaul Mofaz, dijo en una entrevista que “si Irán continúa con su programa de desarrollo de armas atómicas, lo atacaremos.  La ventana de oportunidades se está cerrando, las sanciones prueban no ser efectivas.   No quedará más alternativa más que atacar a Irán en función de detener su programa atómico”. 


Hace dos semanas, Estados Unidos anunció que había aprobado la venta de 1.000 bombas destructoras de búnkers a Israel, lo que según el periódico es un premio consuelo a Jerusalén luego de la negativa de Bush de permitir un ataque a Irán.  Sin embargo, esta medida, dicen, podría reforzar las capacidades de Israel para un ataque en caso de que el próximo presidente de Estados Unidos resucite la opción militar.   


El jueves, el líder del partido laborista y Ministro de Defensa, Ehud Barak, declaró que respecto a los sitios nucleares de Irán, “todas las opciones continuaban sobre la mesa y ninguna debía ser descartada”. 
26/09/08

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