El lunes se reunirán en Jerusalén la Secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, el Primer Ministro israelí Ehud Olmert y el Presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abas en una cumbre tripartita anunciada. El objetivo de esta reunión será relanzar el proceso de paz israelí – palestino, y diseñar las fronteras del futuro Estado palestino.
Llegada a Israel el sábado por la noche para preparar el encuentro, Rice se mostró tranquilizadora. Exceso de confianza u optimismo de rigor, a Rice le espera una misión casi imposible.
Como Bill Clinton en su época, George Bush juega todas sus cartas a favor de la resolución del conflicto israelí-palestino. A menos de dos años de finalizar su mandato, mientras la crisis que se vive en Irak crece y la mayoría Demócrata en el Congreso le crea dificultades, Bush quisiera darle a su diplomacia, la victoria que tanto le falta. Condoleezza Rice es su carta maestra y la cumbre del lunes será el cúmulo de esfuerzos de más de un mes, de idas y vueltas entre Estados Unidos y Medio Oriente para alcanzar un acuerdo de paz.
Sin embargo, la misión de Condoleezza Rice será una de las más difíciles, ya que la iniciativa llega en el peor momento, tanto del lado israelí como del palestino. En Israel, el gobierno atraviesa una crisis histórica: crisis institucional, de confianza y de legitimidad, el edificio israelí se llena de fisuras por doquier. Corrupción en los eslabones más destacados del gobierno y de la policía, repetidos exámenes y malfuncionamientos en el campo militar…todas las instituciones del país develan sus fallas. El sábado, Avigdor Itzhaki, diputado de Kadima y jefe de la coalición en la Kneset denunció la “crisis más grave de gobierno desde la creación del Estado”.
Del lado árabe, la AP recién despierta de una guerra civil, cuyas heridas aún no han cicatrizado. El acuerdo de la Meca que debía apaciguar definitivamente la crisis de poder en los territorios palestinos ya muestra sus primeras fallas. El gobierno de unión nacional aún no ha sido constituido pero ya despierta preguntas dentro del Hamás y fuera del mismo, dentro de la comunidad internacional.
Ehud Olmert ya ha anunciado que no es muy optimista con respecto a las posibilidades de lograr un acuerdo con Abas, mientras que el Hamás siga encabezando el gobierno palestino, aunque sea de unión nacional. Inversamente, no se esperan grandes progresos del lado palestino, mientras Hamás se niegue a reconocer al Estado de Israel, así como la validez de los acuerdos precedentes, que son, sin embargo, pasos esenciales en el camino a un futuro acuerdo de paz.
No obstante, éste es el momento elegido por los Estados Unidos para reanudar el proceso de paz, pese a todos los compromisos que el mismo implica. Pero, cuando la legitimidad del adversario /socio está en cuestión, ¿qué gobierno, ya sea israelí o Palestino, podrá imponer concesiones a su pueblo? ¿Qué gobierno dará crédito a un acuerdo mientras que ni siquiera reconoce a su contraparte? Cabe decir que Condoleezza Rice deberá armarse de algo más que talentos diplomáticos para encauzar a palestinos e israelíes hacia la paz. Ha llegado el momento de ir a rezar, Sra. Rice.
Jérémy Devray-Bénichou
jeremy@infolive.tv
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La embajadora de la Paz en medio oriente